Inicio 10 de mayo de 2012

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



¿Cómo enseñamos la Viticultura los expertos?


Nadie aprende cosas duraderas en 1 hora o en 1 día. El aprendizaje es un proceso y no un acto, exige sacrificio, perseverancia, dedicación. Si alguien quiere alcanzar el conocimiento que tiene un experto, va a tener que dedicar más o menos el mismo tiempo que ese experto invirtió para aprender.

Resulta muy sencillo averiguar lo que cualquier persona sabe sobre aprendizaje. Basta con pedirle que diseñe un curso o una cátedra sobre algún tema que domina y observar cómo lo imparte. Los resultados suelen ser elocuentes y a su vez, decepcionantes.

Si cuando se imparten las materias de esta especialidad, se dedica la mayor parte del tiempo a hablar y pasar diapositivas, entonces se cree que las personas aprenden escuchando. Si se diseña por ejemplo un curso e-learning que consiste en que el alumno revise contenidos, vea animaciones y videos, opine en un foro y responda tests, entonces se cree que las personas aprenden leyendo. Se necesita ser consciente de que el conocimiento no es un objeto, sino que es una estructura neuronal que cada individuo construye en su cerebro y, por tanto, no puede ser transferido de forma directa. Lo que sí es factible y deseable es ayudar a que cada alumno cree su propia estructura.

Esto es exactamente lo que ocurre con los expertos de ésta y cualquier disciplina. No hay duda de que tienen mucho conocimiento, pero no son necesariamente conscientes de cuál es, cómo lo han adquirido y, menos aún, cómo transferirlo a los demás. Pedir a un experto que construya una materia es casi una misión imposible, si antes nadie le ha enseñado a “deconstruir” su conocimiento. Por esa razón, lo que generalmente genera un experto no es otra cosa que un power point con la información (que no es el conocimiento) que buenamente es capaz de explicitar, que ni por asomo representa lo que verdaderamente sabe, ni resulta de ninguna utilidad para los alumnos de la especialidad.

Los expertos lo son en sus ámbitos de especialidad. Sin embargo no son expertos en aprendizaje y por tanto cuando deben enfrentarse a la situación de enseñar a otros lo que saben, las actividades de formación que diseñan y ejecutan y por ende, los resultados que se obtienen son muy débiles. Pero no hay nada que podamos recriminarles a ellos, no pueden hacer más (aunque pueden aprender a hacerlo mucho mejor).

Para aprender la Viticultura, tienen que darse 3 condiciones:

A.- Motivación: No debemos asumir que los alumnos quieren aprender lo que nosotros les queremos enseñar. La realidad es que quieren aprender lo que a ellos les importa, que es bien diferente. Para aprender, un alumno tiene que estar enfadado, insatisfecho, tiene que querer cambiar algo y sobre todo debe estar dispuesto a renunciar a lo que ya sabe. Importante motivarlo con la Viticultura mostrándole el cultivo de forma presencial, llevar la sala al viñedo. Sentarlos en el mismo cultivo conociendo en esencia esta actividad. Realizar con ellos trabajo en equipo ¡Difícilmente el cultivo vendrá a ellos!

B.- Tiempo: Nadie aprende cosas duraderas en 1 hora o en 1 día. El aprendizaje es un proceso y no un acto, exige sacrificio, perseverancia, dedicación. Si alguien quiere alcanzar el conocimiento que tiene un experto, va a tener que dedicar más o menos el mismo tiempo que ese experto invirtió para aprender. Cada momento de su vida académica que sea entorno a la viticultura. Ese tiempo también puede ser aprovechado fuera del aula con trabajos de investigación, guías de trabajos, talleres, entre otros, donde el alumno pueda vaciar sus conocimientos, vale decir, donde se mida la aplicación y no memoria

C.-Práctica: Hace ya muchos siglos que sabemos que las personas aprenden haciendo y no escuchando o leyendo. No se aprende algo hasta que lo haces y sobre todo, lo recuerdas y lo sigues haciendo años después. Por tanto, si la formación no consiste en practicar repetidamente, no va a resultar eficaz. Si lo que se quiere enseñar no se puede practicar, es importante preguntarse si merece la pena enseñarlo. Se debe buscar la metodología donde el alumno siempre esté en contacto con la Viticultura. No es lo mismo llevarlo a una gira a observar, que llevarlos a practicar.

Tiene que existir realizado. Juntas, la motivación, el tiempo y la práctica requieren de un sacrificio y particular cariño de parte del profesor, para que los alumnos aprendan de la misma forma, la Viticultura.

Finalmente, para los que estamos enseñando esta hermosa actividad, el tiempo será una magnitud inexorable que nos dejará perplejos cuando se disfruta la Viticultura en calidad con los alumnos, cuando todo será cuestión de calidad en la comunicación, cuando el amor que tenemos y ponemos en las cosas que hacemos, harán que los minutos corran dejándonos gusto a poco. Pero esos mismos minutos que corrieron y que ya pasaron, quedarán grabados por siempre en el aula, La calidad por sobre la cantidad

Edsell Pizarro, Ingeniero Agrónomo, especialista en Viticultura
Administración de Negocios del Vino Sede Viña del Mar I.P. Culinary


Por Lector Agro
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