Inicio 02 de agosto de 2006

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



viñas familiares: entre fusiones y compras


Las parras que trajeron estas familias se adaptaron muy bien a estos nuevos suelos y sus vinos fueron muy reconocidos, por lo que sus visionarios dueños decidieron masificar la producción, transformándose en importantes productores de vinos. Casi un siglo después, la historia pareciera repetirse, esta vez en manos de una nueva camada de familias como Piracés, Canepa, Casanueva, Marín o Rivas, que provienen del área de la minería, educación o negocios relacionados al vino.

Pero la situación actual de estas no es fácil, ya que deben competir con los grandes conglomerados vitivinícolas. Para hacer frente a esto, las viñas nacionales han debido abrirse espacios orientándose hacia nuevos grupos objetivos y entregando productos mucho más atractivos.

La baja del dólar experimentada en el último tiempo no las ha ayudado, en su mayoría estas son viñas medianas, que exportaban gran parte de su producción, por lo que esta situación les ha afectado considerablemente. Además, en Chile el consumo interno de vino es muy bajo, por lo tanto iniciar acciones para alcanzar una posición considerable a nivel interno requiere invertir en una estrategia de marketing, que por muy efectiva que sea, no dará sus frutos de forma inmediata.

Ejemplos de estos hay muchos. A lo largo y ancho de todo país viñateros se abren espacios destacando con vinos de excepcional calidad y gran atractivo para el consumidor. Por el norte, inmerso en el alto Valle del Elqui, sobre la ruta turística de la poetisa Gabriela Mistral, Raymundo Piracés construyó su sueño de tener una bodega propia, llamada “Cavas del Valle”, que, actualmente, es la bodega enoturística más alta de Chile, con viñedos ubicados a mil metros sobre el nivel del mar. Sus producciones limitadas de Syrah (en parrón) están enfocadas a las ventas en la misma bodega y exportaciones puntuales, por ende son un caso emblemático digno de destacar, ya que es una de las empresas que posee mayor potencial eno-turístico en Chile al estar a un costado de la ruta en dirección a Pisco Elqui en la Región de Coquimbo y que recibe miles de visitas diariamente en temporada estival.

Otro ejemplo de innovación es el que, en el Valle del Itata, la Viña Casanueva, liderada por su Gerente General, Patricio Casanueva, está realizando con las denominadas “Cavas Submarinas”, una exitosa mezcla de dos grandes riquezas del país, sus vinos y su mar, que en la actualidad son exportadas en forma vertiginosa hacia Estados Unidos, Europa y Asia. Esta bodega además, implementó toda una red turística a lo largo de Chile para promocionar sus vinos que están sumergidos en sectores estratégicos de Quintay o Pingueral, y de esta forma darle valor agregado.

Ambos ejemplos demuestran que las empresas familiares son capaces de alcanzar el éxito en base a sus esfuerzos y la capacidad de explotar los recursos que tengan a mano, como su ubicación geográfica, patrimonio cultural, etc.

FUSIONES, COMPRAS Y CONGLOMERADOS VITIVINICOLAS

Sin embargo, no todas las viñas son capaces de enfrentar con éxito este competitivo mercado nacional, por lo que han terminado por sucumbir ante este.

Como la unión hace la fuerza y en estos momentos el mercado para las viñas nacionales no es el óptimo, la tónica pareciera venir de la mano de fusiones o compras de otras empresas vitivinícolas. De este modo, pueden hacer frente a la situación como empresas más consolidadas, logrando, por ejemplo, realizar exitosas campañas promocionales en el extranjero. Para los que se quedan en el mercado nacional, la situación, si bien es compleja, no es imposible, todo depende de que estas sean capaces de ofrecer una alternativa valiosa para sus consumidores.

En el valle de Colchagua por ejemplo, la inminente compra de la Viña Canepa tiene de cabezas a periodistas y medios especializados de vinos para lograr saber quien será la empresa o inversionista que tomará el control de esta bodega familiar.

Otro ejemplo es Casa Rivas, una tradicional empresa familiar, que luego de luchar por años en el negocio vitivinícola fue comprada por Viña Tarapacá, quién está empecinada en fortalecer su marca, uniéndose a otras reconocidas viñas del grupo como Viña Mar o Misiones de Rengo.

Que queda para aquellas viñas que no poseen un gran apellido de tradición vitivinícola o sólo llevan seis años en el mercado y pretenden penetrar varios mercados a la vez???

Según Paula Rodriguez, periodista y brand manager de Andes Wines: “Sólo ser creativos y ser capaces de generar un “marketing estratégico” para destacar frente a los gigantes de espaldas anchas que invierten en publicidad para valorizar las nuevas marcas adquiridas. Esto no es fácil ya que requiere de asesorías especializadas para crear una marca de peso internacional que atraiga la atención de importadores, distribuidores y consumidores, además de la prensa que debe recibir este mensaje de forma expédita”

Un comentario a parte es lo que ha realizado María Luz Marín, que lucha a diario contra el sistema establecido para posicionar uno los vinos más caros de Chile en el sector de Lo Abarca a sólo cuatro kilómetros del oceáno pacífico y que tiene a toda la industria sorprendida de su convicción que la llevará muy lejos.

Diferentes alternativas para enfrentar una situación complicada, que sólo una vez que pase nos permitirá saber cuáles serán los nuevos "viñateros”, que se mantendrán en el mercado nacional.


Por Daniel Guajardo
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