Inicio 21 de junio de 2006

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



viñas chilenas “revitalizan” su apuesta por el carménère


Un vino, un país. Ese es la lógica que hay detrás de los productores que consolidan una cepa nueva. Chile ya tiene la suya, el Carménère, variedad que las viñas chilenas están relanzando tras la amarga experiencia que tuvieron hace una década. Hoy Chile está logrando vinos de gran calidad de esta cepa, capaces de “vestir” al país con un producto emblemático en los mercados extranjeros.

Según el gerente de exportación de la viña Montes, Carlos Serrano, la industria ha aprendido a producir un buen Carménère. “Ésta es una cepa difícil de producir, es una variedad de uva que madura muy tardíamente y los vinos que se hicieron en un principio fueron de uvas inmaduras lo que le daba un sabor herbáceo, que no es muy agradable”, explica Serrano. La apreciación negativa de la cepa chilena en los mercados, agrega, frenó la apuesta de posicionar al Carménère como una cepa emblemática de nuestro país, lo que se ha estado retomando gracias a la experiencia con vinos de gran calidad. “En el mercado internacional, esta cepa originaria de Francia es percibida como emblemática de Chile, lo que falta es demostrar que tenemos un muy buen Carménère y en eso estamos”, explica Serrano. Agrega que viña Montes fue la primera en exportar esta cepa premium, “Purple Angel”, que ha sido reconocida mundialmente.

Según el ejecutivo posicionar una cepa en la mente de los consumidores facilita las ventas. “Es un mind setter, es decir, una variable que puede jugar a favor de elegir un vino chileno y eso naturalmente se traduce en mayores ventas. Precisa que las cepas emblemáticas facilitan en la asociación del consumidor con calidad, más que las ventas en sí, pero como se trata de un ruido positivo en el mercado, se traduce en un incremento en las ventas.

El gerente general de Wines of Chile, Ricardo Letelier, agrega que los esfuerzos de la entidad gremial apuntan a asociar a Chile con vinos de calidad y diversidad, y en ese afán el Carménère es un punto de diferenciación en los mercados internacionales.

Una ayuda para lograr esta meta es que ya existe en el país una cantidad suficiente de hectáreas plantadas de esta cepa. (ver recuadro).

Competencia

Esta cepa originaria de Francia -que actualmente se produce sólo en Chile, lugar donde sobrevivió gracias a la barrera fitosanitaria de Los Andes-, tiene que pelear su espacio en los mercados internacionales con el Malbec argentino, el Syrah australiano y el Tempranillo español, cosa nada fácil dada la alta competitividad. Según explica el presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile, Klaus Schröder, las ventajas que tiene el carménère frente a estos competidores son elevadas en cuanto al cuerpo y textura por la complejidad de su sabor.

Agrega que como todo proyecto novedoso, dar a conocer el carménère costó al principio y aún ahora no es fácil llegar al consumidor, no así a nivel de especialistas, donde esta cepa ha sido reconocida en concursos.

El gerente general de Montgras, Patricio Middleton, añade que las viñas buscan diferenciarse con el Carménère, aunque es un arma de doble filo porque, según el ejecutivo, esta cepa ha tenido una percepción inicial negativa en el exterior.

Para revertir esta imagen, a fines de noviembre de este año, la Asociación chilena de Enólogos hará una muestra y concurso internacional de esta cepa, llamada “carménère al mundo”.


Por Daniel Guajardo
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