Inicio 24 de mayo de 2006

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



¿argentina compra viñedos en chile?


Con el transcurso de los años, Chile se enfocó en la exportación, abriendo mercados de forma masiva y superando a muchas otras naciones, mientras que Argentina debido a su alto consumo per cápita, dejó casi de lado las ventas al extranjero, preocupándose demasiado tarde en comparación con Chile, que es el quinto exportador en el mundo.

En este vertiginoso crecimiento, la globalización y los promisorios negocios en Argentina atrajeron a muchos inversionistas extranjeros como Kendall Jackson que no alcanzó a desarrollar su proyecto debidamente, ya que luego de la crisis económica que sufrió la tierra del tango, vendió los viñedos e instalaciones a la familia Ortiz. Patricia Ortiz fue la que comandó el resurgimiento de Bodega Tapiz, desarrollando conceptos innovadores como el vino “Zolo” y el Club Tapiz en Mendoza, liderando la creatividad de otros trasandinos para reposicionar el vino Argentino en el mundo.

En el caso de inversionistas extranjeros, está Jacques & Francois Lurton, quienes tienen viñedos y bodegas en ambos países sudamericanos, algo que se repite con la familia Marone Cinzano, cuyos hermanos, Francesco tiene a Reserva de Caliboro en Chile y Noemia a Noemi de Patagonia en Argentina.

BODEGAS CHILENO-ARGENTINAS – NUEVO CONCEPTO

Actualmente, bodegas 100% argentinas y chileno/argentinas compiten por el mercado trasandino y el internacional. En este ir y venir de inversiones, promociones y estrategias bilaterales, Chile está logrando diversificar su portafolio de forma más efectiva, sin embargo, los trasandinos no se quedan atrás.

En el caso de empresas argentinas que pertenecen a grupos económicos chilenos y que se han insertado de manera dispar, podemos nombrar a Trivento (Concha y Toro), Doña Paula (Santa Rita), Tamarí (Tarapacá), Finca La Celia (CCU) y el último en hacer pie en Mendoza, Bodega Renacer, que pertenece al chileno Patricio Reich. Mientras que las bodegas argentinas que más exportan y han logrado un mayor posicionamiento destacan Zuccardi, Salentein, Catena Zapata, Peñaflor, Etchart, Finca Flichman, Nieto Senetiner, La Rural S.A. y Lagarde.

IMPORTACION DE VINOS CHILENOS Y ARGENTINOS

Para entender mejor la logística de importación, para un importador es mucho más fácil negociar con una empresa que venda vino de ambos países, que una que tenga sólo de un lugar específico. Esto se traduce en mejores precios y mayor oferta tanto para el como importador, como para los consumidores, que están acostumbrados en su mayoría a una marca en particular.

En ese sentido, todavía está en la retina de muchos argentinos las palabras de un viñatero chileno que dijo que en menos de cinco años una bodega chileno/argentina superará al mayor exportador trasandino de ese tiempo. No hay muchos nombres para confundirse y es justamente lo que está ocurriendo, porque a pesar de que las exportaciones argentinas crecen considerablemente, es el granel el que aumenta en forma mayoritaria, que se suma a la baja del dólar, tomando en cuenta que muchas viñas chilenas y bodegas argentinas dejaron de exportar o disminuyeron sus envíos.

No debemos ser ingenuos, ya que entre expertos trasandinos se habla de que es el momento de que Argentina compre viñas chilenas para que hagan lo que hicieron los productores nacionales en su tiempo, cuando adquirieron viñedos y bodegas al otro lado de la cordillera para complementar sus portafolios de vinos. Es algo más que lógico, ya que los grupos económicos argentinos-incluso bancos de inversión- que dominan las exportaciones podrían fácilmente invertir en Chile y tener el perfecto complemento de su portafolio: vino chileno.

PERIODISTAS ESPECIALIZADOS DE VINOS OPINAN

Según Mariana Martínez, periodista especializada en vinos de Chile, se trata de un tema de oportunidades de negocios, ya que primero fue Argentina con un dólar bajo y ahora lo es Chile.

“Esto se da por la presencia de viñas o bodegas en quiebra y que están a la venta a un buen precio, por lo que pueden ser compradas por bodegas argentinas, francesas o norteamericanas; sólo tienen que tener el respaldo económico para hacerlo. Esta situación la explicó muy bien el Barón Eric de Rothschild, dueño de Viñas Los Vascos en Chile y banquero, durante una entrevista que le hice este año en la Revista Vinos & Más”, señaló la profesional.

Mariana Martínez, precisó: “las razones de esta situación desfavorable para las viñas chilenas se deben, en opinión del Barón, al alto precio de las tierras para plantar viñedos, inversión que con un dólar tan bajo es muy difícil de rentabilizar, lo que llevaría a las viñas a tomar dos medidas: aumentar el valor de sus vinos y detener las inversiones en nuevas tierras. En pocas palabras significa frenar el desarrollo sostenido que ha mostrado la industria en los últimos quince años y más.

El periodista Argentino especializado en vinos, Joaquin Hidalgo tiene una visión diferente, pero no menos parecida: “En principio veo difícil que a las bodegas argentinas les resulte atractivo producir vinos en Chile, siendo que desde el punto de vista técnico no hay hoy grandes diferencias. En cualquier caso, el principal interés de las bodegas locales podría ser la red comercial y de distribución que ha desarrollado Chile, y que incluye su sólida marca país, pero que en el marco de un dólar devaluado de cara al peso, mina su desempeño exportador.”

Recalca además que es: “Difícil, en el corto plazo. En el mediano y largo, habría que ver. Si se analiza el crecimiento exportador que la industria argentina ha mostrado desde la devaluación, y con los costos productivos que tenemos en el país, las inversiones directas en el territorio chileno parecen una apuesta arriesgada, que no conlleva mayores beneficios en lo inmediato. Pero que de cara al futuro podría ser significativa, aunque el formato de estas inversiones sería en ingeniería comercial antes que productiva.”


Por Daniel Guajardo
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