Inicio 26 de abril de 2006

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



pronta certificación para palteros orgánicos de olmué, v región


Compartir con INDAP el financiamiento de asesoría técnica especializada ha representado, para productores(as) de paltas de las localidades de Quebrada Alvarado y Las Palmas, la oportunidad de superar con éxito una a una las etapas en el camino de la producción orgánica, encontrándose hoy próximos a certificar y exportar. La experiencia se remonta a la entrega -cuatro años atrás- de incentivos para la plantación y tecnificación del riego a un importante número de campesinos(as) de la comuna de Olmué, junto a asesoría para un manejo productivo alejado de toda clase de químicos y contaminación.

“Al comienzo lo más difícil es la parte técnica, cambiar la forma de pensar, la forma de entenderse con la naturaleza. Entender de qué manera funciona la agricultura orgánica, cómo fertilizar, cómo controlar las plagas”…. advierte Cristián Valdivieso, consultor a cargo del grupo, integrado ahora por dieciséis emprendedores(as). Desenredada esa primera madeja, vendría la inquietud por la comercialización, que ha sido en sus palabras, “la parte más complicada, buscar alternativas de mercado que no están tan cerca”, así como el llevar registros.

“Para el productor chico el problema es la comercialización”, coincide Marcos Alvarado, representante del grupo. Por ende, siempre la premisa fue adaptar el sistema orgánico a la palta hass, para luego exportar. “Hay muchos detractores que dicen que es más lenta la producción, pero los que nos hemos mantenido seguimos sin problemas”, insiste. En la actualidad, manejan en total cerca de 25 hectáreas y diez de los productores ya se encuentran en condiciones de enviar un primer cargamento de 30 toneladas a Estados Unidos en agosto próximo, por intermedio de Frutícola Viconto.Certificación grupal

Sin embargo, previamente había que superar un desafío crucial. “El problema de lo orgánico es que en el mercado nacional no se valoriza; y el costo de certificar para poder exportar es muy alto”, aspecto que como relata Alvarado, se les facilitó en la medida que lo enfrentaron agrupadamente. Cerca de 800 mil pesos les costará para este año agrícola la certificación por parte de la organización suiza IMO Control (Institut fuer Marktoekologie). “Dividiremos la suma e incluso, aceptan que paguemos la mitad al momento de firmar el contrato y el resto al llegar los retornos”.

“Individualmente tampoco habrían tenido contrato con una exportadora. Incluso hay productores que no siendo asistidos por INDAP se han acercado al grupo, que ha sido un ejemplo”, precisa Valdivieso. “Como somos productores tan pequeños lo veíamos difícil, pero cuando ellos vinieron, les gustó el sistema orgánico, les llamó mucho la atención el valle y en vista de eso nos tendieron una mano”, añade Marcos Alvarado.

Al apoyo brindado por INDAP en términos de cofinanciamiento de la asesoría técnica, el 2005 se sumó la entrega de recursos vía Programa de Desarrollo de Inversiones a tres proyectos, por 3 millones de pesos en incentivos cada uno. También el 2005 se aprobó crédito para seis integrantes del grupo, por un total de 7 millones de pesos, además de diversas jornadas de capacitación. Para esta temporada en tanto, se está gestionando la entrega de nuevos incentivos, entre ellos algunos a través del Sistema de Recuperación de Suelos Degradados, que apuntarían a la elaboración de compost.

“Hay ventajas”

Para Reinaldo Arancibia, integrante del grupo de palteros orgánicos, adoptar este sistema implica ventajas monetarias. “Por el precio, porque aquí nosotros estábamos cosechando para regalar prácticamente la producción. Ahora por los datos que nos han dado, nos va a ir mejor, será casi el doble”, pronostica. En su caso, son 180 los paltos que han entrado en producción.

“Mi padre formó estas parcelas, tiene un valor sentimental inmenso para mí y es a la vez muy comprometedor. Cuando empecé con el sistema orgánico empecé a rejuvenecer todos los árboles, porque habían paltos de más de sesenta años”, cuenta Flor Vera Larraguibel. “Las metas que tenemos con este trabajo es poder producir sano y limpio, es importante porque podemos influir en el resto de las personas y en el resto de los productores, con más terruño, con más amor a la tierra”. Prefiere no hacerse expectativas muy altas respecto a la primera exportación, pero le han estimado una producción de 3 toneladas.

Marcelino Ahumada, presidente de la comunidad Las Palmas, es otro de los emprendedores del grupo. “Prácticamente toda la vida hemos sido orgánicos, porque nunca han entrado químicos al sector, estamos aislados de toda contaminación”, describe. A juicio del dirigente, hay productores que están ansiosos por conocer la suerte que corra la iniciativa del grupo, para luego imitarla. “Si nos va bien a nosotros, va a entrar mucha más gente”, aventura.

“De primera éramos un grupo grande” –recuerda Damián Pedro Ahumada- “pero algunos no creyeron y se fueron retirando, en la localidad quedamos siete, los más constantes, y estamos a punto de certificar. Como pequeños productores tenemos que buscar mercados más específicos y valores más altos”, recomienda. “Trabajar orgánico es a la vez más económico, porque todo lo hacemos nosotros. Tengo además la esperanza de que si no nos resulta, por lo menos la tierra nos queda buena. Si nos va bien, podría plantar más árboles, no sólo paltos, también limones. Con ayuda de INDAP estamos aprendiendo cosas que no sabíamos y nos estamos ordenando”, asegura Geraldo Ahumada Noguera, productor de Las Palmas.


Por Daniel Guajardo
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