Inicio 31 de marzo de 2006

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



La antracnosis de la vid, ¿cómo reconocerla?


Además de la antracnosis de la vid, se conoce la antracnosis del poroto, melón, frambuesa, hortalizas, cereales, frutales de carozo, y plantas ornamentales como rosas y peonías. También la antracnosis de árboles como robles, olmo y nogal.

En algunas de estas plantas se manifiestan mejor que en otras los síntomas de manchas negras que le dieron el nombre en común a la enfermedad.

La antracnosis de la vid, que es el tema que nos preocupa en este informativo, es causada por el hongo Sphaceloma ampelinum. Tan temible como el mildiú, y al igual que éste, ataca en regiones con veranos lluviosos causando grandes pérdidas en la producción. Se ha presentado ocasionalmente en focos en la octava región cuando las lluvias de primavera se extienden fuera de lo normal.

El hongo causante de la antracnosis provoca pequeñas lesiones en las hojas, con el centro gris blanquecino y el margen café oscuro. A medida que aparecen se van uniendo entre sí (Foto 1). El centro de la lesión se desprende cuando muere, dejando la hoja agujereada. Los brotes son también muy susceptibles, con lesiones blanquecinas rodeadas por un halo oscuro. Según la profundidad del daño el brote se puede quebrar. Las lesiones en los raquis y pedúnculos (escobajo) son similares a las de los brotes. Los granos permanecen susceptibles hasta la pinta, con lesiones gris blanquecino y márgenes café negruzco (Foto2).

El hongo puede sobrevivir durante el invierno en lesiones de los sarmientos formando estructuras de resistencia llamadas esclerocios, que consisten en una masa muy apretada y dura de hifas (hebras del hongo). También puede permanecer como micelio, que es el conjunto de hifas o como conidias (unidades reproductivas) en frutos infectados sobre el suelo. En primavera, en presencia de agua y temperaturas superiores a 20C, las estructuras invernantes dan origen a gran cantidad de conidias. Éstas germinan en períodos de lluvia de al menos 12 horas, iniciando nuevas infecciones al ser transportadas por el viento. Aunque las conidias pueden germinar a temperaturas entre 2 y 32?C, el óptimo ocurre entre 24 y 26?C. La antracnosis no prospera en climas secos.

Las variedades de uvas para vinificación País, Italia, Cabernet Sauvignon, Carignan, Cinsault, Merlot, Sultanina y Riesling, están entre las más susceptibles. Alphonse Lavallé está en un grado menor, y entre las poco atacadas figuran Chenin, Mourvèdre, Pinots, Sauvignon, Semillón y Syrah.

Control

La estrategia de control es similar a la del mildiú. Los fungicidas cúpricos, incluido el caldo bordelés (Informativo 84), ejercen un control preventivo de la enfermedad. También son efectivos productos orgánicos como mancozeb y cimoxanilo, pero son de mayor costo y riesgo para el aplicador.

Las aplicaciones preventivas, tanto para la antracnosis como para el mildiú y el oídio en la octava región, deben iniciarse al comienzo de la temporada, con una brotación no mayor de 10 cm. De esta forma se alcanza un mejor cubrimiento con un volumen mínimo de producto, que impide la multiplicación y avance de los parásitos hacia los brotes nuevos de la planta. Los productos cúpricos usados para la antracnosis y el mildiú pueden ser combinados con azufre mojable para controlar además el oídio o ’grasilla’, en una sola aplicación. Según como se presenten las lluvias y la intensidad de los focos infecciosos, las aplicaciones deben ser repetidas cada 10 a 15 días regularmente en la temporada, hasta la pinta. No se debe realizar aplicaciones con agua durante la floración porque se produce corrimiento o caída de los frutos pequeños por fallas en la polinización de las flores.

No Confundir Los Daños

El daño debido a la antracnosis es muy característico y corresponde a los términos descritos. No confundir los síntomas con los causados por otros organismos como los ácaros, que reciben comúnmente el nombre de arañitas.

Entre éstos se encuentra la falsa arañita roja, que no se ve a simple vista. Al comienzo de la temporada sale de su protección bajo la corteza y se alimenta en la base de los brotes, los que pierden vigor al igual que las hojas, que permanecen pequeñas y enrolladas. Para el control de la falsa arañita se debe aplicar productos específicos (acaricidas). Algunos pueden mezclarse con los fungicidas para el control de la antracnosis, pero en caso de dudas consultar al fabricante del producto. Otros ácaros considerados secundarios (ver Informativos 61 y 62) producen pequeños abultamientos por el lado superior de las hojas y aumento de la vellosidad en la cara inferior, de color rosado intenso en las variedades tintas (Foto 3). También reducen el crecimiento. El azufre utilizado para controlar el oídio reduce en forma importante la población de ácaros.


Por Daniel Guajardo
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