Inicio 25 de mayo de 2007

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



el vino se abre paso entre los consumidores de vodka en rusia


Con esta situación, parece un buen momento para introducirse en el mercado soviético por parte de empresas españolas porque, además la producción rusa de vino no es capaz de satisfacer la demanda que existe actualmente.

Según el estudio de la Embajada, las causas de este déficit son la insuficiencia de oferta y la poca calidad de los vinos rusos, por lo que la mayor parte del vino consumido en Rusia es importado, aproximadamente un 55-60 por ciento de la oferta total.

De esta manera, según los últimos datos publicados del año pasado, la importación de vino a la Federación Rusa supuso un valor de 540 millones de dólares (cerca de 630 millones de euros), de los cuales un 73 por ciento fue embotellado y un 27 por ciento a granel.

Estos datos comparados con los del año 2005 muestran un descenso del 6,29 por ciento, ya que la producción de vino ruso se ha incrementado por el efecto de sustitución del suministro de vino moldavo y georgiano, que se eliminó el año pasado.

A pesar de esta reducción, las previsiones para este año son positivas tanto en volúmenes como en variedades de referencias comercializadas tras haber superado la reestructuración provocada por los problemas experimentados a partir del corte de suministro que se realizaba desde Moldavia y Georgia.

La crisis con estos países ha favorecido al suministro de graneles españoles a Rusia, de tal manera que ocupa el segundo lugar de importaciones de vino gracias a este suministro, pero sin embargo en los vinos de calidad su presencia es menor.

En esto, Francia e Italia son protagonistas, y la mayor parte del 21 y el 11 por ciento que agrupan respectivamente en las importaciones de vino son de calidad, mientras que España concentra el 18 por ciento, siendo casi todo a granel.

Los llamados vinos del Nuevo Mundo también se están dejando ver en los últimos años y países como Argentina y Chile han experimentado un crecimiento significativo en sus ventas de vino en Rusia, pero en modalidades diferentes.

Así, el informe de la Embajada señala que Argentina resalta por su aumento de ventas a granel, que ha sido espectacular con un crecimiento del 200 por ciento, siendo uno de los grandes beneficiados, junto a España, con la prohibición de los vinos georgianos y moldavos y ocupa el sexto lugar de los importadores de vino en 2006.

Por la parte de vinos de calidad se menciona a Chile, que agrupa el cinco por ciento de las importaciones, gracias a las campañas de marketing realizadas y al apoyo los organismos de promoción de las exportaciones chilenas.

Volviendo a España, este estudio, además, concreta que el consumo ruso de sus vinos de calidad es aún reducido debido a que la calidad estimada no se corresponde con los elevados precios de venta.

En este sentido, una de las conclusiones que ofrece el informe sobre los vinos de "gama alta" españoles trata sobre la necesidad de crear una estrategia de promoción para dar a conocer estos productos y facilitar así la entrada en el mercado.

Sin embargo, los vinos de mesa españoles tienen una gran oportunidad debido, entre otros aspectos, a que el principal consumidor de vino ruso es de clase media-baja y, por lo tanto, con una economía que se ajusta más a la adquisición de estos vinos que los de mayor calidad.

Por otro lado, es relevante conocer el consumo de vino per cápita en Rusia, que según el informe es de 6/7 litros al año, una cifra pequeña pero que se espera que supere los 10 litros en un plazo de cinco a diez años.

Y es que la cerveza es una de las bebidas más populares junto con el tradicional vodka, pero para que el vino se aproxime al consumo de estas bebidas hay que dirigirse al cliente potencial que responde a un perfil de 20 a 40 años, con una educación media y, al contrario de lo que sucede en España, la mujer es el principal consumidor.


Por Daniel Guajardo
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