Inicio 09 de agosto de 2007

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



95 bodegas han obtenido certificación en acuerdo de producción limpia


23 bodegas lograron su certificación el 2006 y 72 bodegas el 2007 de un total de 203 bodegas suscriptoras, según cifras del Consejo Nacional de Producción Limpia.

Uno de los aspectos ambientales relevantes que debieron cumplir es el tratamiento y disposición de sus residuos industriales líquidos (RILes), generados mayoritariamente durante la vendimia. “La industria vitivinícola, debido a su fuerte orientación a la exportación, fue una de las primeras en suscribir un APL. En este sentido, los avances en el cumplimiento son positivos, pero aún hay un margen de progreso para incluir a la mayoría o el total de las bodegas, lo que será un paso importante para el posicionamiento ambiental de los vinos chilenos”, explicó René Florsheim, gerente comercial de la consultora ambiental Ecoresol.

Además del APL, las bodegas deben cumplir el Decreto Supremo 90, plenamente vigente desde septiembre pasado, que regula el nivel de contaminantes de los RILes emitidos a canales, ríos, lagos y mar. Entre los parámetros considerados están pH, grasas y aceites, DBO (demanda bioquímica de oxígeno), sólidos suspendidos totales, aluminio, arsénico y hierro, entre otros.

“A raíz de la plena vigencia del Decreto Supremo 90, muchas bodegas vitivinícolas, especialmente pyme, han derivado desde las descarga a aguas superficiales hacia el regadío o disposición en suelo, rigiéndose por la Guía de Riego”, dijo Florsheim.

El uso de RILes pretratados en riego, explicó Florsheim, requiere un tratamiento tecnológicamente de mayor simpleza que el necesario para continuar descargando a curso de agua superficial. Es así como el Decreto exige una cota máxima de 35 mg/L de DBO para descarga a cursos fluviales, mientras la Guía de Riego establece 600 mg/L, pues el tratamiento lo completan las plantas. Para las bodegas que optan por disponer los RILes pretratados en tierra, la Guía establece como cota máxima 112 kg de DBO5/hectárea día, donde el tratamiento secundario lo realizan las primeras capas de suelo.

“Por su mayor simpleza, el uso en riego ha ido cobrando adeptos en esta industria que ha visto afectados sus precios por la sobre oferta y la baja del tipo de cambio. La posibilidad de reciclaje de RILes es apta para la agroindustria e industria vitivinícola, pues tienen la ventaja de contar con terrenos para regadío”, dice Florsheim.


Por Daniel Guajardo
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