Inicio 11 de mayo de 2009

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inia estudia la llegada de nueva plaga del olivo a localidad de los choros


La mosquita blanca del fresno puede provocar pérdidas importantes a los productores olivícolas. Sin embargo, existen buenas posibilidades de controlar la plaga mediante el uso de enemigos naturales, sin usar sustancias químicas. La reciente aparición de una plaga de mosquita blanca del fresno (Siphoninus Phyllareae) en la localidad de Los Choros, comuna de La Higuera, ha encendido alarmas en los olivicultores de la zona, dadas las pérdidas que puede acarrear para la producción de olivos, los cuales constituyen su principal recurso económico. El mencionado insecto ha infestado rápidamente una cantidad indeterminada de olivos, tanto dentro del pueblo como en sus alrededores, temiéndose un daño a la próxima cosecha.

Esta semana, profesionales del Centro Regional de Investigación Intihuasi de Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), encabezados por su director regional, Carlos Quiroz (quien es especialista en Entomología), acudieron al área afectada para evaluar el problema y entregar a los olivicultores orientaciones en torno a vías de solución. Junto a ellos se presentó el jefe de área del INDAP, Lombardo Araya. Su presencia fue solicitada por los propios productores, durante una actividad de Gobierno más Cerca efectuada el 23 de abril.

El efecto de la mosquita blanca del fresno sobre los olivos consiste en que chupa la savia del árbol, lo cual va debilitando a la planta. Pero, además, a medida que se alimenta, el insecto deposita una sustancia dulce y pegajosa, conocida como mielecilla, la que atrae a un hongo, la fumagina, que a simple vista se aprecia como una mancha negra. Este último organismo se nutre de la mielecilla y cubre las hojas y frutos con una pátina oscura, disminuyendo o anulando el valor comercial de las olivas, tanto las usadas para aceituna como las destinadas a aceite. Ello obliga al agricultor a gastar en el lavado de la fruta, aumentando sus costos. Igualmente, al cubrir las hojas, la fumagina dificulta la captación de luz solar por parte del árbol, agravando su debilidad.

La visita se concretó el 5 de mayo. En ella se comprobó que la situación es preocupante. Muchos árboles muestran poco vigor, olivas de pequeño tamaño, hojas y frutos ennegrecidos. Los lugareños aseguran que la plaga apareció hace aproximadamente dos meses, y que ha ido avanzando de oeste a este.

Sin embargo, la posibilidad de combatir la plaga es muy elevada, mediante el sistema de control biológico, es decir, el uso de enemigos naturales que preden o parasiten a la mosquita. Además, las pérdidas podrían ser limitadas, dado que en el presente año los olivos de la zona, a causa de su propio ciclo natural, entregarán una cosecha pequeña, mucho menor que la del año pasado. Tal característica se denomina añerismo y consiste en una notable variación de la productividad del olivo entre una temporada y otra.

"Desafortunadamente, el daño ya se produjo, aunque en un año en que la productividad no es muy alta, debido al añerismo. Lo que hay que hacer es tomar medidas para disminuir la incidencia de la plaga de aquí para adelante", señala Carlos Quiroz. El investigador explica que las opciones de control natural "son bastante altas y promisorias, porque el olivo tiene plagas más o menos del mismo grupo. Si se hiciera con métodos químicos, se produciría un desbalance entre esas plagas. Al abordarlas en conjunto, con métodos naturales, es mucho más fácil lograr el equilibrio armónico de todas las plagas, y eso es lo que se pretende hacer, considerando que esta plaga tiene muy buenos enemigos naturales".

Por lo pronto, los especialistas de INIA estiman que una variedad de chinita que caza a la mosquita blanca y una pequeña avispa que deposita sus huevos en las larvas de la plaga, servirían para estos propósitos. "En otras partes del mundo han producido buenos resultados. Están en Chile (fueron introducidas desde el extranjero hace años), y por lo tanto es cuestión de traerlas desde otras zonas, por ejemplo, la Zona Central, Arica y la Región de Atacama", dice el experto.

El especialista de INIA en olivicultura, Francisco Tapia, cuenta que, según sus observaciones en terreno, "la plaga es incipiente, todavía no veo un daño importante. Estamos en el momento para atacar y disminuir la plaga para que no cause daño económico".

Tapia recomendó a los olivicultores de Los Choros efectuar drásticas podas en sus árboles, muchos de los cuales son antiguos y han crecido sin mayor control, formando verdaderos bosquetes, en los cuales el exceso de sombra otorga un hábitat ideal a la mosquita blanca. "El control de esta plaga es integrado. Debiera partir con una poda de apertura. Acá hay bosques de olivos, y la verdad es que debieran ser manejados como huertos comerciales. Abrir las copas, que entre la luz, que entre la ventilación y que evite los lugares en donde se refugia y se alimenta la mosquita", indica.

Dicha poda podría partir a la brevedad, aprovechando que la producción del año es baja y puede ser sacrificada con tal de controlar la plaga antes del inicio de la próxima temporada. En tanto, el INIA, el INDAP y los olivicultores de Los Choros se abocarán a definir un modo de financiamiento para la aplicación de un programa de control biológico, el que debiera iniciarse a fines de julio.


Por Daniel Guajardo
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