Inicio 06 de febrero de 2009

USD Obs.:     :     UF:     UTM:

La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



millonaria apuesta de investigación en avellano europeo


Uno de los proyectos, cuya duración es de 72 meses, tiene como fin evaluar tecnologías para el mejoramiento de la productividad y la calidad del fruto de avellano europeo en la zona sur de Chile, destinado a la industria alimentaria, por un presupuesto total de 641 millones de pesos.

Los productores manifiestan que los principales problemas técnicos a resolver del cultivo son la polinización, el control de plagas y enfermedades, riego, fertilización, poda, desconocimiento a la respuesta de variedades en diferentes zonas agroecológicas y el control de malezas. Además se requiere de tecnologías para atenuar el “añerismo” que presente este cultivo.

Todos estos temas serán profundizados con el proyecto de investigación señalado. Importante herramienta, considerando que el nivel de productividad de los huertos de avellanos en el sur oscila entre 2 a 3 toneladas de fruta anual, habiendo evidencia científica que dichas producciones podrían alcanzar 3 a 4 toneladas por hectárea. “Por lo tanto, al finalizar este estudio, se espera contar con técnicas de manejo optimizadas en diferentes zonas agroecológicas del sur de Chile, un protocolo de nutrición estratégica para mejorar la polinización y la cuaja, además de identificar características sensoriales e industriales del fruto para diferentes zonas del sur”, aclara Ellena.

La idea es generar y difundir el uso de estas tecnologías para el cultivo de avellano europeo de exportación, a todos los productores de la zona sur del país, quienes contarán con técnicas de polinización desarrolladas y evaluadas.

El segundo proyecto, es un programa de 18 meses, cuyo fin es mejorar y difundir tecnologías de polinización del avellano europeo, para aumentar la productividad del cultivo en el Sur de Chile. En este también participan productores, y empresas como ANASAC y SOFO. El presupuesto total asciende a 120 millones de pesos.

“Actualmente, el cultivo de avellano presenta una baja productividad y baja calidad del fruto, debido a una alternancia de la producción, cuyo motivo principal es el desconocimiento y la falta de tecnologías apropiadas de polinización. Para lograr los objetivos del proyecto se conocerán nuevas tecnologías a nivel de los principales países productores de avellana en Europa y Estados Unidos. Se establecerán además, unidades demostrativas y de validación en campo de productores de técnicas que contribuyan a mejorar la polinización en Gorbea, Pitrufquén, Freire, Nueva Imperial y Osorno”, puntualizó Ellena.

Con las nuevas tecnologías se pretende llegar a 260 beneficiarios, quienes podrán ver una notable disminución de frutos vanos por kilogramo cosechado y finalmente una mayor productividad y rentabilidad del cultivo, haciendo más competitivo el negocio. Un negocio que poco a poco se levanta como una importante alternativa productiva para La Araucanía.

Realidad Mundial, Nacional y Regional

El 70% de la avellana en el mundo está en manos de Turquía, es decir unas 550 mil toneladas. La cantidad de hectáreas plantadas son 560 mil en 380 mil agricultores. El promedio por agricultor es de 1.5 hectáreas con una producción de mil kilos por hectárea.

Un ejemplo concreto es el estado de Oregon en Estados Unidos, donde la producción por hectárea es de 2 mil 500 kilos y la superficie promedio es superior a 30 hectáreas. A esto se suma que la variedad de avellana turca Tomboul debe cosecharse a mano y que la superficie está limitada por una ley que prohíbe el cultivo de avellanas con pendientes menor a 6%, donde muchos huertos están con pendientes de 20%, entonces se puede concluir que existe una demanda mundial creciente. Se suma que los productores europeos en Italia, España, Alemania no tienen posibilidades de crecimiento por el valor de la tierra. Por lo tanto existe una oportunidad de negocio para Chile.

“El negocio de la avellana europea no es un negocio tradicional agrícola, donde uno compra y vende en año calendario, donde se compra semilla, abonos, agroquímicos u otros, y posteriormente vende una cosecha con resultado incierto. Es una inversión con rentabilidad pequeña. Primero debemos disponer de la tierra e inmovilizarla para otros cultivos, por lo menos durante 5 años. Luego se agrega la inversión para implementar el huerto y mantenerlo. Entonces, este negocio no es para buscar oportunidades, sino para potenciar un esfuerzo de largo plazo. Sobre todo, para aquellos que estamos dispuestos a sacrificar presente por futuro, pensando en las generaciones que nos seguirán. Sólo después de 7 largos años tendremos un costo de mantención y cosecha para ver nuestro esfuerzo compensado. El participar de estos proyectos y constituir una alianza con INIA Carillanca, significará un avance importante en este rubro, donde Innova de CORFO también ha sido relevante para intercambiar experiencias e información valiosa”, dijo Manuel Moller, productor asociado.

Se estima que en Chile existen 9 mil a 10 mil hectáreas de avellana europea, concentradas en la Región del Maule . Las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos suman una superficie de 3 mil a 3 mil 500 hectáreas. No más del 60 % estaría en inicio de la etapa de producción. Las principales variedades usadas son Barcelona con el 85 % de la superficie y Tonda Giffoni con el 15% restante. La tasa de plantación ha sido entre 500 a 700 hectáreas anuales en los últimos años. “La superficie promedio de los huertos es variable, con huertos pequeños entre 5 y 10 hectáreas y otros de mayor tamaño entre 30 y 100 hectáreas. Las principales razones del crecimiento del cultivo serían, la mecanización de las labores y menor costo de plantación que otros frutales. Por lo tanto, la proyección del crecimiento del rubro es positiva, especialmente ante la caída de los precios de los productos de rubros tradicionales, como trigo, avena, raps y leche, entre otros”, señala Leopoldo Sánchez, Director Nacional de INIA.


Por Daniel Guajardo
Etiquetada en: , .