Inicio 16 de septiembre de 2008

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



vinos orgánicos chilenos, a la medida suiza


El acuerdo entre ambos países incluye otros proyectos agrícolas, como la producción de quesos orgánicos en el sur de Chile.

Hace unos años, el agricultor Patricio Arce no hubiese podido imaginar que la propia presidenta de Chile haría las veces de embajadora de sus mostos en Europa. Pero así sucedió.

Y es que en su visita oficial a Suiza, el año pasado, Michelle Bachelet obsequió a su entonces homóloga, Micheline Calmy-Rey, una caja de vinos orgánicos de la cooperativa Terra Orgánica, a la que Arce pertenece.

"Para los pequeños agricultores que llevaron adelante este proyecto fue realmente emocionante recibir ese apoyo", comenta Pilar Eguillor, ingeniera agrónoma de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, organismo público que apoyó esta iniciativa, surgida al alero de un acuerdo de cooperación en materia de agricultura orgánica entre Suiza y Chile, firmado en 2002 y que concluye este año.

Con alto potencial

Para que esto fuera posible, eso sí, hubo que recorrer un largo camino. Pilar Eguillor cuenta que la iniciativa comenzó a gestarse luego de la visita de una misión suiza, presidida por Anton Kohler, cuyo objetivo era identificar oportunidades de negocios para familias campesinas.

"Los helvéticos estimaron que el vino era un tema interesante y tras mucho investigar encontramos en Cauquenes (centro-sur) esta viña, que estaba en manos de pequeños agricultores, con suelos muy pobres y sin un buen manejo, por lo que se obtenían vinos de baja calidad".

"Sin embargo", agrega", Kohler los probó, estimó que tenían un potencial y que podían ser del gusto del consumidor suizo, que siempre está en busca de sabores diferentes, en especial si con ello además puede ayudar a pequeños agricultores de un lugar tan lejano como Chile".

Se identificó a familias que quisieran sumarse al proyecto y se les capacitó para transformar sus viñas a la modalidad orgánica, mejorando los suelos y elevando la calidad de la vid cosechada. Asimismo, se les ofreció soporte técnico y se implementaron todas las medidas necesarias para obtener la certificación de producción orgánica con IMO Suiza.

"Al cabo de un tiempo, las seis familias participantes decidimos agruparnos para poder producir en mayor volumen y comercializar. Así nació Terra Orgánica", recuerda Patricio Arce.

La sociedad postuló a diversos fondos públicos para cumplir con las exigencias del proyecto y ProChile (organismo que promueve las exportaciones) le financió una visita al país alpino para conocer in situ el mercado para el cual iba a trabajar.

"Ahí se nos abrió el apetito y nos entusiasmamos más con la idea de producir un vino orgánico de calidad para enviarlo a Suiza. Llevamos distintas muestras, los expertos las cataron y nos dieron su opinión. Con ello -más lo que observó nuestro enólogo- nos hicimos una idea de las preferencias del mercado suizo", cuenta Arce.

De la vid en Chile, a la mesa en Suiza.

Tras superar varios obstáculos, obtuvieron las primeras producciones orgánicas y Anton Kohler los invitó a la feria de vinos de Basilea 2007.

"Algunos nunca habían salido de Chile, no habían subido a un avión ni hablaban inglés, pero estaban felices. Fue una experiencia increíble para ellos, porque se les abrieron grandes expectativas", cuenta Pilar Aguillor.

"Fue muy emocionante llegar con nuestros productos, nos recibió la embajadora chilena y nos tocó dar a conocer cómo sentíamos este proyecto. Gracias a esa visita, pudimos exportar 1600 botellas a Suiza y 1000 a Alemania. Este año enviaremos 2600 a Suiza y esperamos que esto siga", acota Patricio Arce.

En esa oportunidad además, certificaron la huella del carbono, para indicar que sus productos contribuían a la protección medioambiental, porque eran enviados por barco y no por avión (mucho más contaminante).

"Para nosotros esto es como un sueño, porque no es fácil decir: yo produzco este vino orgánico que se está consumiendo en Europa; hay mucho trabajo detrás. Por lo mismo, estamos orgullosos de que haya funcionado y nos motiva a seguir adelante, porque sentimos que vale la pena el esfuerzo", concluye Arce.

Quesos orgánicos

Pilar Eguillor explica que "en esta materia, decidimos aprovechar la experiencia de los suizos en la elaboración de quesos y propusimos desarrollar un proyecto en Chiloé (isla en el sur del país)".

El procedimiento fue similar al de Cauquenes e incluyó capacitación a los agricultores interesados en la fabricación de leche y queso orgánico.

"Desafortunadamente, no pudimos implementarlo de inmediato. Las autoridades de la región estimaron que la isla no estaba lista para la agricultura orgánica y pidieron hacerlo en un predio experimental. Ahí perdimos varios años", lamenta la agrónoma.

Otros varios tropiezos -como la quiebra de la planta lechera de la isla- han demorado su puesta en marcha y actualmente están a la espera de financiamiento para la fase final, pero hay optimismo porque otros cultivos orgánicos -como el de ajos- en la zona han dado buenos frutos.

"Acabamos de presentar una propuesta al embajador suizo porque faltan unos pocos recursos y él está analizando si pueden colaborar. La idea es dejar establecida la quesería al 31 de diciembre de este año, que es cuando acaba el convenio de cooperación entre ambos países", indica la representante de Odepa.


Por Daniel Guajardo
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