Inicio 16 de agosto de 2010

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



empleos verdes: una tendencia que se impone


Probablemente el cosechador de uva o el embalador del packing no sabrá de qué le hablan (en realidad, lo más probable es que incluso sean muy pocos los ejecutivos que lo sepan). Sin embargo, desde 2007 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) incorporó este concepto para referirse a las ocupaciones que reducen el impacto ambiental de las empresas hasta niveles sostenibles.

“¿Tiene usted un empleo verde?”

No se trata aquí sólo de los ingenieros ambientales, ni de los profesionales que asumen las gerencias de sustentabilidad. En realidad se refiere a casi cualquier labor que al practicarse de cierta forma ayude a reducir la emisión de gases invernadero, a utilizar menos energía, a disminuir la contaminación de la tierra, del agua o del aire. Es decir, que lleva a esa empresa a niveles más amigables con el medio ambiente.

Es una tendencia surgida en los mercados más desarrollados, como una alternativa más de mitigación de los efectos del calentamiento global.

“Debemos concebir soluciones creativas para asegurar el crecimiento económico en armonía con el medio ambiente. El proceso de desarrollar formas originales de hacer las cosas produce nuevos tipos de empleo, lo que a su vez entrega oportunidades a muchas personas de ingresar y desarrollarse en un mercado laboral totalmente novedoso”, dice Huberto Berg, abogado experto en temas laborales e industriales.

De acuerdo con un estudio encargado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y desarrollado por la Worldwatch Institute, en base a los datos del informe de la OIT “Empleos Verdes, Hechos y Cifras”, esta tendencia sería cada vez más fuerte.

“Las razones económicas en favor de la incorporación de perspectivas ecológicas en la economía y los empleos son cada vez más convincentes. Los precios de la energía y de los productos básicos están aumentando y los clientes y las autoridades públicas ejercen cada vez mayor presión sobre las empresas para que adopten prácticas de producción verdes a fin de evitar el peligroso cambio climático”, indica el documento.

Según el mismo estudio, las tendencias confirmarían la evaluación: El mercado mundial de productos y servicios ambientales pasará de 1,37 billones de dólares al año en la actualidad a 2,74 billones para el año 2020, según Roland-Berger Strategy Consultants. Estima, además, que en Alemania, por ejemplo, la tecnología ambiental se multiplicará por cuatro, y representará el 16% de la producción industrial para 2030, y el empleo en este sector superará al de las grandes industrias de las máquinas, herramientas y de automóviles. Las inversiones en eficiencia energética mejorada en los edificios podrían generar otros 2 o 3,5 millones de empleos verdes en Europa y Estados Unidos y el potencial es mucho mayor en los países en desarrollo.

Confirma todo lo anterior el que cada vez son más los capitales de riesgo que se invierten en tecnologías limpias. Las empresas incipientes en el sector de la tecnología limpia de los Estados Unidos podrían generar 400.000-500.000 empleos en los próximos años. De la misma manera, el capital de riesgo verde en China se duplicó con creces, hasta alcanzar el 19% del total de la inversión.

Incorporar esta nueva tendencia es ya una necesidad. Por una parte implica responder a las demandas de los mercados. “Los consumidores de los países desarrollados demandan que los productos cumplan con el requisito de que la cadena de elaboración se base en procesos sustentables”, señala Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram.

Además, adoptarlos es una alternativa de mitigación del cambio climático. Y Chile, si bien es un país vulnerable al efecto del calentamiento global, también es uno de los que más han incrementado sus emisiones de gases efecto invernadero per cápita en América Latina.

“Hoy existe un plan de acción gubernamental, pero que no contempla los empleos verdes. Si el Estado va a asumir el problema, éste es el momento, a través de la formulación de políticas y creación de incentivos apropiados”, puntualiza Liberona.

Potenciales verdes

Con cerca de 1.300 millones de agricultores y trabajadores, la agricultura es el mayor empleador del mundo. Y de acuerdo con un documento del Pnuma es un sector con considerable potencial para los empleos verdes. Similar es lo que ocurre con el sector forestal, con alrededor de 40 millones de empleos globales y con los bosques como materia prima.

Desde esa perspectiva, Chile -que depende en buena parte de sus exportaciones agroforestales- tiene un potencial importante y tareas por cumplir.

En la agricultura se pueden tomar medidas para que la forma en que se desempeñan las labores tenga menos impacto. No se trata sólo de utilizar agricultura orgánica, donde la no aplicación de agroquímicos generaría menos contaminación ambiental. Se trata, por ejemplo, de que los trabajadores contratados sean de zonas más cercanas a los puestos de trabajo; utilizar métodos de labranza que permitan disminuir el uso de maquinarias; aprovechar mejor la luz del día para el empaque de las frutas y de esa forma bajar el gasto energético; utilización de materiales menos desechables para disminuir la cantidad de basura.

Gracias al enfoque globalizador, el sector agrícola chileno está bien encaminado.

“Toda la agricultura de exportación cumple con estándares internacionales en materia de inocuidad y manejo sustentable. Además, existen normas en manejo de pesticidas, disposición de residuos y otras regulaciones que están entre las más avanzadas del mundo”, manifiesta Ema Budinich, gerenta de Estudios de la SNA.

En este sentido, el sector hortofrutícola, a través de Fedefruta y la Asoex, firmó en 2002 un Acuerdo de Producción Limpia (APL) -convenio con el Ministerio de Economía y Corfo, entre otros-, en el cual comprometió la incorporación de buenas prácticas en el almacenaje, manejo y aplicación de plaguicidas, higiene y calidad alimentaria, seguridad laboral y protección del medio ambiente en sus faenas.

“Estamos adecuándonos a los requerimientos de los mercados de exportación. Anualmente enviamos al extranjero productos por US$ 3.000 millones y damos trabajo a más de 400 mil personas, todos los cuales consideramos que son empleos verdes. Hemos mejorado muchísimo los estándares de producción, aplicando cantidades muy reducidas de agroquímicos. También hemos avanzado en la aplicación de la norma laboral. De las 324 mil hectáreas dedicadas a la fruticultura, una parte sustancial se encuentra certificada o con las normas implementadas”, asevera Juan Carlos Sepúlveda, gerente general de Fedefruta.

Captura de carbono

Los empleos relacionados con la industria forestal, de acuerdo al reciente documento “Impacto de la industria forestal en los gases con efecto invernadero” de la FAO, se vinculan con plantaciones que secuestran anualmente 424 millones de toneladas de CO2 equivalentes. A esto se suman otros 483 millones de toneladas de CO2 por año, dados por emisiones que se logran evitar con el uso de la madera -como sustituto de materiales cuya elaboración resulta más contaminante, como el hormigón y el acero- en la construcción de viviendas, edificios y puentes.

Adicionalmente, existen empleos verdes a partir de la generación de energía con biomasa forestal. A través del reemplazo de combustibles fósiles se logra evitar la emisión de 25 millones de toneladas de CO2 por año, lo cual podría elevarse a 135 millones si se aprovechara mejor el material de desecho. Según el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, la energía originada de la biomasa podría llegar a reducir emisiones estimadas entre 400 millones y 4.400 millones de toneladas de CO2 anuales, con un plan basado en mejoramiento genético e infraestrutura.

En Chile, el sector forestal cuenta con cinco APL firmados, que abarcan la producción de celulosa, aserraderos y remanufacturas, papel periódico, tableros y chapas, y la gestión de mipymes madereras del Maule.

Bemoles y adaptación

Si bien buena parte de las actividades que se realizan en estos rubros pueden calificarse como amigables con el medio ambiente, no siempre resultaría así.

“Por ejemplo, los cultivos transgénicos son menos verdes que los tradicionales. En tanto, los orgánicos son más verdes que los tradicionales debido a que estos últimos utilizan agroquímicos riesgosos para la salud y el entorno”, plantea Liberona.

Algo similar se atribuye a la industria maderera. “Los bosques aportan significativamente a la captura de carbono y a la recuperación de los suelos erosionados, pero las empresas silvícolas también introducen especies exóticas y utilizan agroquímicos, factores que causan un impacto en los ecosistemas”, apunta Liberona.

Otro aspecto fundamental en la definición de empleos verdes es que sean ocupaciones dignas. “Muchos de los empleos que otorgan estas industrias son muy informales, extensos en sus horarios o peligrosos debido al uso de pesticidas, lo que incumple la otra condición que impone OIT a los empleos verdes; esto es, que sean empleos dignos”, agrega Liberona.

Y, ¿qué pasa con las actividades con menor potencial de generar empleos verdes?

Según los expertos, la incorporación de tecnología, la mayor eficiencia de los procesos productivos y la mejora de las condiciones laborales, deben tender a una adaptación al nuevo escenario, aunque signifique que una proporción significativa de trabajadores deba transformar sus conocimientos y capacidades para ajustarse a la realidad que impone una economía global más consciente.

“No se concibe el desarrollo económico a costa del medio ambiente”

“Hoy no basta con producir y comercializar productos de calidad, pues existe un creciente escrutinio de los países, mercados y clientes sobre las prácticas ambientales y de sostenibilidad”, afirma Gonzalo García, secretario general de Empresas CMPC.

Las maneras sobre cómo CMPC integra el concepto de empleos verdes a sus procesos productivos se resumen en desarrollo de plantaciones forestales renovables, cuyo manejo sostenible está certificado por terceras partes; el abastecimiento con energía renovable a partir de biomasa; el uso eficiente del agua y materias primas, y la utilización de fibras recicladas en la producción de papel, entre otras.

“Todas estas actividades son realizadas por personal calificado para operar procesos productivos complejos y de alta tecnología, con un entrenamiento que enfatiza la seguridad en las operaciones y la protección del medio ambiente. Por ello, son empleos verdes”, apunta el ejecutivo.

-¿Empleo verde y desarrollo económico, son compatibles?

-Hoy no se concibe el desarrollo económico a costa del medio ambiente y de los empleos de calidad. Ello es especialmente cierto en las empresas que exportan sus productos, que previamente deben certificar sus procesos y productos como una condición necesaria para ingresar a mercados de exportación.


Por Daniel Guajardo
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