Inicio 06 de agosto de 2010

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



microempresas del valle del itata potencian su oferta de vinos tradicionales


Fortalecer a un grupo de productores de vinos pertenecientes a un mismo territorio, destacando el origen de sus mostos y su realización artesanal, fue el objetivo del proyecto de Innovación en Marketing Agroalimentario (IMA) "Vinos de Secano de Portezuelo: Un nuevo aroma desde el Valle del Itata".

La iniciativa -financiada por el Ministerio de Agricultura a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA)- reunió a cuatro empresas de la provincia de Ñuble en la Región del Biobío, correspondiente a "Vinícola Portezuelo" con sus vinos "Trincheras de Quilo"; Mario Fernández de la Torre con "Lomas de Lonquén"; Rodrigo Villagra con su marca "Don Tomás" y la Sociedad "Llanos y Salgado" con "Maulén".

Apoyados por el Centro de Gestión Empresarial de Ñuble (CEGE Ñuble S. A.), estos cuatro productores fueron escogidos para desarrollar un modelo de negocio orientado a la microempresa vitivinícola del Valle del Itata, donde se conjugaron su condición de producción familiar, las características ancestrales de sus cepas (como País y Moscatel) y las condiciones emergentes del valle, para la producción de vinos.

Actualmente, los vinos de la zona de Portezuelo tienen bajo valor en el mercado, baja estandarización de calidad y poca diferenciación de los productos.

Es así como la principal innovación de esta propuesta fue la estrategia de acceso al mercado objetivo, la cual se basó en ofrecer un producto tradicional, campesino, de calidad, con una buena presentación, atractivo envase y que cumpliera con toda la reglamentación vigente.

Dicho mercado está constituido por restaurantes, distribuidores de supermercados, minimarkets, hoteles y otros lugares de venta a consumidor directo de la zona centro sur y sur del país.

Para ello, se realizó un plan estratégico que incluyó la creación de una nueva imagen a partir del desarrollo del concepto de Vinos de Secano de Portezuelo, los cuales tienen características innovadoras como envejecimiento en barricas de segundo uso.

Rodrigo Aranis, jefe del programa de Gestión Agropecuaria del CEGE Ñuble y coordinador del proyecto, indicó que "esta iniciativa aplicó avances tecnológicos y apoyo en los procesos de vinificación y estandarización de calidades para cumplir con el objetivo propuesto, que es entrar a canales de venta como cadenas de retail y restaurantes de la región".

Reforzando el consumo

La Región del Biobío posee actualmente 13 mil hectáreas de variedades tradicionales en base a dos variedades "País" y "Moscatel de Alejandría", siendo esta última de propósito múltiple, puesto que es destinada a vino, uva de mesa, grapas, aguardientes y muy ocasionalmente pasas.
Las características de los suelos y las precarias condiciones económicas de los pequeños productores que habitan la zona de Portezuelo, hacen que el cultivo de viñas y la elaboración de vino -a nivel tradicional- sean una de las pocas opciones productivas viables y el principal ingreso para este segmento de agricultores.

En el contexto regional y nacional, existe un segmento de consumidores que consideran los vinos tradicionales dentro de sus gustos y preferencias.

Según los últimos datos disponibles, que corresponden a 2003, se estima que el consumo per cápita por año de los llamados vinos populares más que quintuplica al de los vinos finos.

"Este proyecto se inserta en el objetivo que perseguimos como FIA que es apoyar a los agricultores para que puedan innovar en los procesos, productos y presentación. Aquí se logró transformar un producto tradicional en algo original, nuevo para el mercado", indicó Alfonso Yévenez, ejecutivo de innovación de FIA y supervisor del proyecto.

Hoy la oferta de los vinos de Portezuelo se promociona a través de la marca asociativa "Sabores de Ñuble" (www.saboresdenuble.cl), que incluye una amplia oferta de productos agroprocesados.

"El proyecto con FIA nos ha permitido darle atractivo a la producción y venta de nuestros vinos y eso conlleva a obtener un valor agregado de los productos. Estamos constantemente tratando de mejorar nuestra calidad y presentación y nos destacamos por ofrecer un vino más natural, con una buena presentación", destaca Bernardo Cortez, socio de la Vinícola Portezuelo.


Por Daniel Guajardo
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