Inicio 20 de mayo de 2006

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La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse
La cepa italiana Lambrusco llega a Chile para quedarse

Las nuevas tendencias del vino buscan con ansias productos innovadores, así lo ideal es guiar al consumidor a una nueva experiencia con sabores antes no probados...



destacada experiencia exportadora de pequeños productores de ovinos de cochrane


La Subsecretaria de Agricultura, Cecilia Leiva, en compañía del Director Nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Francisco Bahamonde, y el Seremi de Agricultura, Mario Moreno, efectuaron el día de hoy en Cochrane, una visita a la planta faenadora y exportadora de carnes Comercial Mañiguales.

Esta planta, la única de la Región habilitada para efectos de certificar y exportar la carne ovina que se produce a nivel local, surge al alero del Programa de Transferencia Tecnológica para el Desarrollo del Rubro Ovino en Cochrane y es el resultado de una alianza estratégica entre la Gobernación de Capitán Prat, el Ministerio de Agricultura, a través del SAG, y el Gobierno Regional de Aysén.

Con una producción anual de cerca de 30.000 cabezas de cordero, que tiene como principal destino los mercados de Holanda, Alemania, España, Dinamarca e Inglaterra, Mañiguales recibe anualmente además, cerca de 3.000 cabezas de ganado ovino producidas por pequeños campesinos de la región.

Estos productores, que tradicionalmente abocaban su ganado a la comercialización local de lana y carne, hoy día y gracias al apoyo de INDAP y SAG, son parte de los 325 usuarios que están siendo protagonistas activos de la cadena exportadora.

“A través de INDAP les hemos ido proporcionando fondos para que puedan desarrollar ganado de exportación, además de una asesoría constante a fin de que alcancen los estándares de producción que les permitan entregar su ganado a la planta”, señaló en al oportunidad la Subsecretaria de Agricultura.

Junto con ello, el SAG regional aporta a la planta un total de dos médicos veterinarios y dos técnicos que desempeñan un activo rol fiscalizador, destinado a garantizar la elaboración de un producto inocuo y seguro para consumidores de mercados de la mayor exigencia mundial, como la Unión Europea.

Este trabajo consiste en la inspección directa de los ovinos vivos, inspección sanitaria de canales y vísceras, inspección durante el proceso de desposte, envasado y congelado de la carne y control del despacho de los contenedores para exportación.

“Ésta, además de ser una cadena productiva exitosa, es clave para lograr la inserción de nuestra pequeña agricultura dentro de la dinámica exportadora y de los exigentes mercados internacionales. Cuando firmamos Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos o Europa, lo estamos haciendo bajo la premisa de que todos los chilenos y chilenas puedan participar de los beneficios de la globalización. Y aquí esto se ve graficado en que nuestros pequeños productores de Aysén han aumentado sus ingresos de 4.000 a 17.000 pesos por cabeza de ganado producida”, destacó Cecilia Leiva.


Por Daniel Guajardo
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