Los 10 errores más comunes que impiden certificar un predio en BPA

Obtener la certificación en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) es una meta alcanzable para cualquier productor que se lo proponga, pero muchos fracasan en el intento no por falta de recursos, sino por errores evitables que se repiten con sorprendente frecuencia. Conocerlos de antemano puede marcar la diferencia entre recibir el certificado o volver a casa con una lista de observaciones pendientes.


El proceso de certificación no perdona los detalles

Antes de entrar a los errores, vale la pena entender cómo funciona el proceso. En Perú, por ejemplo, el SENASA recibe la solicitud del productor, envía inspectores al campo, elabora un informe y, si el predio cumple, emite el certificado. Si no cumple, entrega observaciones y un plazo para corregirlas. En Ecuador, Agrocalidad rechaza la certificación cuando el checklist de auditoría es menor al 75% de cumplimiento. En Argentina, el proceso sigue lineamientos del SENASA nacional con criterios similares. En todos los casos, el margen de error es estrecho y los auditores revisan desde documentos hasta la infraestructura física del predio.

El problema es que la mayoría de productores llega a la inspección sin haber identificado sus puntos críticos. Estos son los diez errores que más frecuentemente bloquean la certificación.


Error 1: No llevar registros de ningún tipo

Este es, sin duda, el error más común y el más grave. El 97,23% de los productores atendidos en procesos de certificación BPA no llevaba registro alguno de sus actividades productivas antes de iniciar la implementación. Sin registros, es imposible demostrar ante un auditor que se aplican BPA. Los registros deben incluir fechas y dosis de fertilizaciones, aplicaciones de plaguicidas, labores culturales, análisis de suelo, incidencias de plagas y cualquier evento relevante del cultivo. No se trata solo de llenar formatos: la trazabilidad depende directamente de la calidad de esta documentación.


Error 2: Uso inadecuado de productos químicos

Otro error crítico y masivo. La mayoría de productores aplica agroquímicos sin respetar las dosis indicadas en la etiqueta del producto, y muy pocos respetan los períodos de carencia entre la última aplicación y la cosecha. Esto genera riesgo de residuos de plaguicidas por encima de los límites máximos permitidos, lo cual es una no conformidad mayor en cualquier auditoría. Para certificar, el productor debe demostrar que usa solo productos autorizados, que respeta las dosis recomendadas, que registra cada aplicación y que cumple estrictamente los períodos de reingreso y cosecha.


Error 3: Almacenamiento incorrecto de agroquímicos

Estrechamente relacionado con el error anterior, este punto también genera observaciones frecuentes. En muchas fincas auditadas se encontró que los plaguicidas se guardaban dentro de las viviendas de los productores, poniendo en riesgo a los miembros de la familia. Las BPA exigen que los agroquímicos se almacenen en bodegas exclusivas, con ventilación adecuada, bajo llave, con señalización de peligro, separados de los alimentos y con sus hojas de seguridad visibles. Un depósito improvisado en un rincón de la casa es causal inmediata de rechazo en la auditoría.


Error 4: No contar con un croquis o plano del predio

Un error que parece menor pero que los inspectores verifican desde el primer momento. El predio debe contar con un croquis que identifique claramente las áreas de cultivo, las zonas de acopio, los accesos al agua, las bodegas de insumos, los servicios sanitarios y las áreas de descanso del personal. Este documento es parte del expediente técnico que se presenta al solicitar la certificación. Muchos productores desconocen este requisito y llegan a la inspección sin tenerlo, lo que detiene inmediatamente el proceso.


Error 5: No realizar análisis de suelo ni de agua

Aplicar fertilizantes sin haber realizado un análisis de suelo es uno de los errores más costosos, tanto económica como técnicamente. Como señala un especialista de SENASA: “Si un agricultor aplica fertilizantes en su campo sin haber hecho un análisis de suelo, puede que esté aplicando más nitrógeno, más fósforo o más potasio del necesario, y eso es un gasto en vano”. Además, las BPA exigen que el agua utilizada para riego y para aplicaciones foliares haya sido analizada para descartar contaminación microbiológica o química. Sin estos análisis de laboratorio y sus registros correspondientes, la certificación no puede avanzar.


Error 6: Ausencia de infraestructura sanitaria básica

Las BPA no solo evalúan lo que pasa en el cultivo: también revisan las condiciones de trabajo del personal. Es un error frecuente no disponer de servicios higiénicos en el predio, no contar con instalaciones para el lavado de manos cerca de las áreas de trabajo o de cosecha, y no tener un espacio digno para que los trabajadores consuman sus alimentos. La ausencia de esta infraestructura básica es considerada una no conformidad en los estándares internacionales como GlobalG.A.P., ya que compromete tanto la inocuidad del producto como el bienestar del trabajador.


Error 7: Presencia de animales domésticos en zonas de cultivo

Este es un error que parece anecdótico pero tiene consecuencias sanitarias graves. En numerosas auditorías se ha documentado la presencia habitual de perros y otros animales domésticos rondando las áreas de cultivo y contaminando con sus excretas los productos alimenticios. Las heces animales son una fuente directa de contaminación microbiológica por patógenos como E. coli o Salmonella. Las BPA exigen que las áreas productivas estén protegidas y que se implementen medidas de control para impedir el acceso de animales no autorizados a las zonas de producción y postcosecha.


Error 8: No rotar cultivos ni gestionar adecuadamente los residuos de cosecha

El manejo agronómico del predio también es evaluado. No rotar los cultivos, no eliminar adecuadamente los residuos de cosecha y usar en forma indiscriminada los agroquímicos son prácticas que comprometen la sostenibilidad del sistema productivo y generan observaciones durante la auditoría. La falta de rotación favorece la acumulación de plagas y enfermedades, lo que lleva a mayor uso de pesticidas: exactamente lo contrario de lo que exigen las BPA. Los auditores revisan si existe un plan de manejo agronómico documentado que contemple estas prácticas.


Error 9: Personal sin capacitación ni equipos de protección

La seguridad laboral es un componente no negociable en las BPA. Un error muy común es que los trabajadores apliquen plaguicidas sin usar equipos de protección personal (EPP): sin guantes, mascarillas, overoles o botas apropiadas. Pero el error va más allá del equipo físico: también se evalúa si el personal ha sido capacitado en el manejo seguro de agroquímicos, en higiene personal, en procedimientos de emergencia en caso de intoxicación y en los riesgos propios de sus tareas. Sin evidencia de estas capacitaciones —que deben estar documentadas con listas de asistencia y temas tratados— el expediente queda incompleto.


Error 10: Iniciar el proceso sin asesoría técnica calificada

El error que engloba a todos los anteriores es intentar certificar sin acompañamiento profesional. Muchos productores revisan un manual en internet y creen estar listos para la auditoría, sin identificar las brechas reales de su predio. El camino correcto comienza con una autodiagnosis o auditoría interna guiada por un ingeniero agrónomo o técnico agropecuario que conozca los estándares de certificación. Esta evaluación previa permite identificar las no conformidades con tiempo suficiente para corregirlas antes de la visita oficial. Presentarse a la inspección sin haber hecho este ejercicio previo es la razón más frecuente por la que los predios no alcanzan el porcentaje mínimo de cumplimiento exigido.


Cómo evitar estos errores: una hoja de ruta

La buena noticia es que todos estos errores son corregibles. Antes de solicitar la certificación, el productor debe:

  • Contratar o solicitar asistencia técnica de un profesional agronómico certificado.
  • Realizar un análisis de suelo y agua y guardar los resultados.
  • Diseñar e implementar un sistema de registro de todas las actividades del predio.
  • Construir o acondicionar una bodega exclusiva para insumos agrícolas.
  • Instalar servicios sanitarios y puntos de lavado de manos en el campo.
  • Capacitar a todo el personal y documentar las sesiones.
  • Elaborar el croquis del predio con todas sus áreas señalizadas.
  • Implementar un plan de manejo integrado de plagas con registros.
  • Asegurarse de que ningún animal tenga acceso a las zonas productivas.
  • Realizar una auditoría interna antes de la visita oficial.

La certificación es un proceso, no un evento

Uno de los cambios de mentalidad más importantes que debe hacer el productor es entender que la certificación BPA no es un trámite que se hace una sola vez: es el resultado de un sistema de gestión que debe mantenerse en el tiempo. Los organismos certificadores como SENASA realizan visitas inopinadas después de emitir el certificado para verificar que las prácticas se mantienen. Un predio que cumple el día de la inspección pero vuelve a sus viejos hábitos al día siguiente estará en riesgo de perder su certificación.

Evitar estos diez errores no solo aumenta exponencialmente las probabilidades de certificar exitosamente: también hace del predio una explotación más eficiente, más segura y más rentable. En un mercado cada vez más exigente, ese certificado no es un papel en la pared —es una llave de acceso a mejores precios, mejores compradores y un futuro sostenible para el negocio agrícola.

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